lunes, 22 de diciembre de 2014

Gracias

Elevo mis ojos hacia el cielo,
Y  brindo por los sueños valientes de ese hombre cobarde.
Recuerdo a las almas que murieron sin consuelo,
recuerdo cómo ese dolor en el alma arde.


Después de algunos días me adueño otra vez de mis sentidos,
Como, duermo, como si nada hubiera pasado.
Simplemente entiendo que así es la vida,
que no siempre un amor se vuelve tan pesado.


Yo sí tuve manos que se extendieron,
Yo sí disfruté de los abrazos de comprensión
Por eso brindo por los que nada tuvieron,
Por aquellos que no encontraron para la tristeza una solución.


Si hoy mis ojos están mojados,
aunque el daño de un día para el otro no se irá,
Es por esos consuelos de ternura empapados,
Por esa sonrisa que toda la vida me seguirá.


Tan lejos de merecer a esas personas,
Tan cerca de sentirlas indispensables,
Sentada en un mar de gente,
Descubrí algo diferente.
Que el sufrimiento es remar a contracorriente.
Y es mucho más fácil con el cariño de ellas a tu lado.


            

-PPA

1 comentario:

????????? dijo...

Qué divertido escuchar miércoles de flojera y volverme a reír con tus ocurrencias como en el 2009. Sos Grosa! Me divertí mucho con la anécdota del libro.
Seguí haciendo reír, que es lo tuyo. Saludos,
Salvulus