sábado, 16 de agosto de 2014

NYC (III) Desde el Taxi.

Terror, un traslado más

Me va a cortar en pedacitos, los va a licuar y se va a tomar mi sangre. Robarme, seguro me roba. Tal vez me golpea con algo en la cabeza para dejarme inconciente y después…después no sé. Este no es el camino, ¿o sí? Me va a tirar en un descampado, en un basural. No le veo ningún arma, quizá tenga un cuchillo o algo cortante. Hay un olor tan raro, seguro ya mato a un montón de gente acá. Por ahí tiene una bomba, sí, seguro tiene un explosivo o algo. Vamos a volar todos, ¡vamos a volar por el aire! Podría haberme tomado el colectivo.

Estoy transpirando sin parar. Al principio no me quise precipitar, lo tomé con calma. Estoy segura que éste no es el camino, o casi segura. De tez oscura, con un turbante, un par de cadenas, un olor tan peculiar… habla en un inglés casi indescifrable. Este tipo es árabe, musulmán, algo de eso. Malditos prejuicios, me da terror. Cada vez que frena de golpe siento que se me va a salir el corazón. Este no es el camino de siempre. Nunca en mi vida había pasado por esta calle. Podría haberme tomado el subte.

La boca seca, las manos son casi de jabón. Si hay algún movimiento raro grito. No, gritar no. Puede ser peor. Si lo pongo nervioso quizás todo se vuelva muy violento. ¿Qué hago? Ni siquiera se si me entiende cuando le hablo. Por Dios, cada vez va más rápido. El seguro de la puerta parece que está roto. Seguro alguien ya tironeó, ya intentó escapar. Si frena, si frena me tengo que animar a bajar. Un movimiento sospechoso y me bajo. Aunque esté en movimiento, me tiro. Listo, me tiro.

Se mete la mano en el bolsillo. Dios, estoy petrificada. Los ojos se me llenan de lágrimas. Estoy casi tiesa, con la garganta congelada. No puedo tener tanto miedo. ¿Qué me dice? No entiendo, no entiendo nada, voy a gritar. Tengo miedo. ¡Voy a gritar!


Llegamos, me dice el taxista en su inglés primitivo, que alcanzo a entender milagrosamente. El árabe me mira, como si notara algo raro en mi cara. Calculo que es la cara que pongo cuando imagino historias plagadas de sangre en la vía pública. Le pago y me bajo. Me resulta demasiado común. Es un personaje muy básico, nada que pueda servirme para escribir una historia de asesinatos, de un crimen, de nada. Qué lastima. Ya voy a encontrar alguna inspiración nueva, para una fresca historia. Dejaré volar mi imaginación, más seguido. 


                                                                   -PPA

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